Ansiedad intensa, miedo constante e insomnio
Después de experimentar una crisis de pánico, muchas personas desarrollan temor a que vuelva a ocurrir. Esto mantiene elevados los niveles de ansiedad y estrés incluso en momentos cotidianos. El cuerpo permanece en estado de alerta, dificultando el descanso y favoreciendo problemas de insomnio, agotamiento físico y tensión emocional constante. Cuando esta dinámica se prolonga, también pueden aparecer tristeza persistente, problemas de motivación y sensación de pérdida de control sobre la propia vida.
